lunes, 10 de marzo de 2014

contaminación del suelo

Acumulación de cobre en una comunidad vegetal afectada por contaminación minera en el valle de Puchuncaví, Chile central En sitios cercanos a minas y fundiciones de metales es común encontrar extensas áreas contaminadas con diversos elementos ecotóxicos, tales como: cobre, cadmio, plomo, arsénico y otros. La mayoría de las plantas no crecen en estos sitios, ya que las altas concentraciones de estos elementos son tóxicas para sus organismos. Sin embargo, existe un grupo de plantas denominadas metalofitas, que son capaces de desarrollarse en estas condiciones. Este grupo de plantas incluye a las metalofitas estrictas, es decir, aquellas que solo crecen en sitios contaminados (endémicas) y a las pseudometalofitas, es decir, poblaciones tolerantes de especies comunes (Pollard et al. 2002). Dentro del grupo de las metalofitas, existe un grupo aún más reducido denominado hiperacumuladoras, definidas como especies metalofitas capaces de concentrar metales. En el caso de Cu, estas plantas pueden acumular más de 1.000 mg kg-1 del contaminante en su biomasa aérea en base a su materia seca (Baker & Brooks 1989, McGrath et al. 1993). En Chile, a pesar de la alta diversidad de especies y la gran cantidad de explotaciones mineras existentes, se han identificado solamente seis especies metalofitas para Cu {Mimulus luteus var. variegatus, Cenchrus echinatus, Erygeron berterianum, Mullinum spinosum, Nolana divaricata, y Dactylium sp.), pero aún no se han reconocido especies hiperacumuladoras (Ginocchio & Baker 2004). La localidad de Los Maitenes en el valle de Puchuncaví (Chile central) es un área altamente contaminada por Cu, debido a que recibió por más de 35 años las descargas de emisiones gaseosas emitidas por la Fundición Ventanas (Bruno 1992). Actualmente, en Chile no existe una legislación sobre las concentraciones máximas permitidas de elementos tóxicos en los suelos. Por lo tanto, se deben usar legislaciones internacionales como referencia. Por ejemplo, la Swedish Environmental Protection Agency (disponible en www.internat.naturvardsverket.se) postula que los suelos con una concentración total de cobre superior a 100 mg kg-1 deben ser considerados como contaminados. Según los datos obtenidos por De Gregori et al. (2003), las concentraciones de Cu total en Los Maitenes (104 a 530 mg kg-1) sobrepasan hasta cinco veces estos estándares. Sin embargo, se debe tener en cuenta que dichos estándares no consideran las altas concentraciones de fondo que existen en Chile para Cu (R. Aguilar, resultados no publicados). Ginocchio (2000) reportó efectos negativos asociados a las emisiones de material particulado y SC^de la Fundición Ventanas, en las comunidades de matorrales silvestres en el valle de Puchuncaví. Actualmente, la vegetación del valle se compone de algunas poblaciones de las especies que existían originalmente, las cuales han desarrollado mecanismos de tolerancia a las actuales condiciones edáficas (Ginocchio 1997).

No hay comentarios:

Publicar un comentario